Albatros – familia Diomedeidae. Un Ave imponente

Albatros
Albatros (familia Diomedeidae)
Dra. Mary Gillham/CC BY 2.0

Los albatros son aves marinas de gran tamaño perteneciente a la familia Diomedeidae. A pesar de lo controversial que ha resultado su taxonomía, estudios recientes reconocen 4 géneros: Diomedea, Thalassarche, Phoebastria y Phoebetria.

Esta familia de aves se incluye en el orden Procellariiformes, aunque algunos sistemáticos la posicionan en el orden Ciconiiformes.

También se evidencia una falta de consenso respecto al número de especies (entre 13 y 24 en cuatro géneros), sin embargo la IUCN, y otros investigadores han reconocido 22 especies hasta el momento. Entre las más estudiadas se encuentran: Thalassarche melanophris, Diomedea nigripes, Phoebastria immutabilis, D. epomophora, D. exulans y D. amsterdamensis.

Distribución de los albatros

Esta familia tiene un amplio rango de distribución desde el océano Antártico hasta el océano Pacífico norte. Los albatros no son comunes en el Atlántico a pesar de que hay registros fósiles en la región, sin embargo algunas especies del sur se han observado ocasionalmente en dicha zona geográfica.

Características generales

Los Procellariiformes son el grupo de aves de mayor envergadura si tomamos en cuenta la extensión de sus alas y no propiamente su altura, llegando a medir los más grandes hasta 3,6 metros. Poseen un pico grande, fuerte y puntiagudo con fosas nasales similares a tubos, las cuales le otorgan un sentido del olfato muy desarrollado.

A diferencia de otras aves, los albatros poseen patas con 3 dedos y membranas interdigitales, que les permiten nadar e impulsarse sobre la superficie del mar.

El tono de su plumaje varía dependiendo de la especie y de la edad del ejemplar, siendo más opaco en los más jóvenes. Algunos ejemplares como el albatros de Amsterdam (D. amsterdamensis) tienen la parte superior del cuerpo oscura. Otros como es el caso del género Talassarche pueden presentar parches de color gris o amarillo tanto en la cabeza como en el cuello, mientras que especies como el albatros de cola corta (Phoebastria albatrus) tienen plumaje blanco y negro. El pico también puede exteriorizar distintas tonalidades según la especie, que varían desde el rosado pálido hasta el gris amarillento.

Los albatros son ágiles planeadores, dependientes del viento y las olas para mantener un aleteo sostenido, lo que les permite cubrir grandes distancias cuando está en busca de fuentes de alimento, sin que ello implique un gran gasto energético. En ocasiones se les puede observar en mares tranquilos, descansando o durmiendo en la superficie del océano.

Hábitats y costumbres

Aunque no todas las aves de este grupo hacen nidos, la mayoría de las especies de la familia Diomedeidae anidan en los suelos de pequeñas islas, ubicadas en altas latitudes. Los albatros forman colonias, las cuales varían desde muy densas hasta grupos de pocos individuos según la especie. Muchas de las colonias se encuentran en terrenos desnudos, mientras que otras se pueden observar presentes en acantilados, laderas rocosas o áreas cubiertas de arbustos.

Pasan la mayor parte del tiempo en el mar, aunque la reproducción y cría de los albatros suelen llevarla a cabo en tierra firme.

Tienen comportamientos de dispersión y migración de base genética, que pueden ser transmitidos a sus crías.

Alimentación de los albatros

Es difícil conocer con exactitud cómo es su alimentación cuando se encuentran mar adentro, pero cuando están en tierra o cercanos a ella, su dieta consiste principalmente de cefalópodos, peces, medusas, percebes, crustáceos y restos de animales marinos o carroña, aunque la predilección por el alimento varía según la especie y la temporada. Los albatros toman el alimento directamente de la superficie ó buceando, de hecho hay reportes de que pueden llegar a sumergirse hasta 12 metros en busca de sus presas.

Reproducción y cría

Los albatros son aves muy longevas que pueden llegar a vivir más de 60 años.

Alcanzan su madurez sexual a los 5 años de edad, sin embargo la reproducción la llevan a cabo 10 o 12 años más tarde, ya que previo a esta etapa cumplen con un período de aprendizaje de comportamientos y rituales, relacionados al cortejo, así como a la cría de los polluelos. Un rasgo distintivo de la familia es que una vez aprendidas las conductas de apareamiento, el ave seleccionará un compañero de por vida.

Generalmente ponen un solo huevo durante la época de cría, razón por la que tanto el macho como la hembra invierten una gran cantidad de energía participando en el proceso de incubación, el cual suele durar de 70 a 80 días. Nacidas las crías, la pareja brinda todos los cuidados necesarios hasta que los polluelos son capaces de defenderse y mantener la temperatura corporal por sí mismos. La alimentación de las crías consiste principalmente en calamares frescos, pescado y krill.

Las crías de albatros abandonan el nido a los 4 o 9 meses. Alcanzado el estado juvenil y, gracias a un comportamiento migratorio innato, los jóvenes albatros quedan listos para aventurarse en el mar.

Un dato curioso de este grupo de aves, es que una vez adultos, los albatros regresan a su lugar de origen para establecerse y reproducirse.

Conservación

Algunos autores han considerado como catastrófico la disminución en número de algunas especies de la familia Diomedeidae, ya que son aves que no pueden recuperar sus poblaciones de manera rápida, debido a que tardan años en producir suficientes crías.

Anteriormente su principal amenaza era el hombre, que lo cazaba para comercializar sus plumas, sin embargo hoy en día el peligro está asociado con la pesca de palangre y arrastre, técnicas que usan algunos pescadores y que implica el uso de cebos, por los cuales pueden verse atraídas estas aves. Otra amenaza para los albatros es la introducción de especies depredadoras en su hábitat, así como la contaminación de los mares con desechos plásticos y derrames petroleros.

Una de las propuestas para proteger y salvar estas hermosas aves incluye reducir la incidencia de captura incidental, enseñando a los pescadores nuevas técnicas que disminuyan el impacto ambiental en los mares y océanos.

Según la IUCN, de las 22 especies reconocidas actualmente, 11 se consideran vulnerables, 3 en peligro de extinción, 5 amenazadas y 3 en peligro crítico.

Bibliografía

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– BirdLife International. (2017)
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