Aves que no vuelan: evolución y adaptación a otras capacidades

Aves que no vuelan
© Paradais Sphynx

La naturaleza las proveyó de alas, pero no necesitaron volar para sobrevivir. Así que se quedaron en la tierra, desarrollando otras capacidades como correr a altas velocidades o nadar. Muchas de estas especies son endémicas de algunas zonas remotas del planeta. Vámos ejemplos de aves que no vuelan.

Las principales características anatómicas de las aves que no vuelan son huesos de las alas mucho más pequeños que en las que sí pueden volar y la ausencia de la quilla, un hueso del pecho que le permite elevarse. El ejemplo más común de las aves que no vuelan es el avestruz, que es, también, el ave más grande del mundo.

Otra capacidad que han desarrollado estos animales es la de nadar. En algunos casos, como en el de los pingüinos, les ha permitido adaptarse mejor al espacio acuático en el cual alternan su espacio vital; y en el caso del emú, combinándolo con su capacidad para correr.

El avestruz, rey de las aves que no vuelan

El ave con mayor tamaño en el planeta es el avestruz. Habita en las estepas africanas y ha sido criada en cautiverio con éxito en otras regiones del planeta. Se trata también del ave más pesada. Puede alcanzar los tres metros de altura y los 180 kilos de peso.

Los estudios sobre los avestruces han determinado que sus musculadas piernas les permiten alcanzar una velocidad máxima de 90 kilómetros por hora por cerca de treinta minutos continuos. Sus alas cortas les permiten aturdir a sus posibles depredadores, tienen solo dos dedos y poseen una excelente visión.

El gran tamaño del animal ha atraído a la ganadería. Se ha creado una especie híbrida, entre la especie de cuello rojo y la especie azul. Se le aprovecha para carne, plumas, piel y huevos. Sudáfrica y Namibia encabezan la producción mundial de los avestruces para explotación ganadera.

Una especie símbolo de Nueva Zelanda, el kiwi

Se trata de una tímida especie de hábitos nocturnos, otra ave que no vuela. El kiwi es endémico de Nueva Zelanda y entre sus particularidades destaca su desarrollado sentido del olfato, fosas nasales en la punta del largo pico que utiliza para hundirlo en la tierra o en el agua y cazar lombrices, anguilas y pequeños cangrejos.

El huevo del kiwi es el más grande del reino animal en relación a su cuerpo, y es empollado por el macho. Las crías no son alimentadas por los padres sino que, apenas pueden andar, deben buscar alimento por cuenta propia.

Pingüinos, hábiles nadadores y buceadores

De pecho, de espalda, al fondo. Los pingüinos son otras de las aves que no vuelan y que han desarrollado la capacidad de nadar para sostenerse en el medio en el que habitan: islas y las orillas del mar. Se distribuyen en el hemisferio sur del planeta, salvo la variedad endémica de las islas Galápagos, cerca de la línea del ecuador.

La evolución del pingüino convirtió sus alas en potentes aletas, con huesos firmemente comprimidos y articulaciones rígidas que impiden el movimiento entre ellos. También, los huesos de esta ave son más densos, reduciendo la flotabilidad. Las patas se encuentran un poco atrás en relación con el cuerpo, por eso tienen un andar torpe en la tierra, pero funcionan como timón en el agua.

De todos los pingüinos, el emperador es el que puede contener por más tiempo la respiración. Estudios han determinado que pueden desarrollar velocidades de hasta

60 kilómetros por hora, pero su velocidad promedio es de entre 5 y 10 kilómetros por hora. Pueden nadar de frente, de espaldas y bucear.

Otras especies de aves que no vuelan

Endémico de Australia, el emú es un gran corredor. Desarrolló una pata de tres dedos que le permite alcanzar velocidades de hasta 50 kilómetros por hora. Una de sus particularidades es que sus huevos son verdes, lo que le permite esconderlos en los nidos de sus posibles depredadores.

Entre las aves que no vuelan destaca el casuario, un ave agresiva, también endémica de Oceanía. Se han reportado múltiples ataques de estos animales al hombre. Son de gran tamaño, con un plumaje negro terminado en largos filamentos como pelos. Otra ave parecida al avestruz es el Ñandú, que vive en América del Sur, pero es de menor tamaño.