Comportamiento de las aves en la reproducción, defensa, medio o alimentación.

Comportamiento de las aves

La clase Aves integra una gran variedad de especies con hábitos o costumbres muy variadas; en su medio, al igual que ocurre con otros animales, precisan realizar una serie de funciones que son vitales para la subsistencia: reproducción, defensa ante depredadores, competitividad por competencia, etc. El comportamiento de las aves está condicionado a esas funciones vitales y los sentidos de la vista y el oído van a jugar un papel muy relevante; existen excepciones como es el caso del kiwi, en el que también el sentido del olfato está muy desarrollado, de esa manera la localización de los alimentos en estos animales se realiza con mayor facilidad.

El comportamiento de las aves desde el punto de vista de la búsqueda de alimentos presenta ciertas variaciones en función de la especie en cuestión, así tenemos que en aves predadoras normalmente cazan en solitario, muchos granívoros, como los pinzones, suelen alimentarse en grupos. Lo más característicos de este tipo de comportamiento en las aves, es el hecho de que no suele existir una colaboración o ayuda mutua, cada ave se preocupa de conseguir por sí misma los recursos que precisa para alimentarse; aunque no es menos cierto, como sugieren muchos investigadores, que en determinadas especies se pueda apreciar cierta colaboración social, como es el caso de la caza organizada en los halcones Harris o la agrupación de estorninos en sus lugares de descanso para compartir información, así llegado el amanecer, muchos estorninos siguen a otros en busca de su preciado alimento.

Las técnicas para la obtención del alimento también pueden ser muy variadas, algunas incluso muy especializadas en la medida que el pájaro realiza peculiares comportamientos para poder manipular y hacerse con el control de su presa, así tenemos que en ciertas especies de gaviotas, tras la captura del mejillón, lo dejan caer desde las alturas a una superficie dura para que se rompa y puedan comerlo con facilidad. Los alimoches rompen la cáscara del huevo de un avestruz auxiliado con una piedra que fácilmente portan con su pico, lo más característico de este comportamiento es el hecho de ser innato, pues los experimentos realizados en alimoches criados en cautividad demuestran que pueden desarrollar ese comportamiento con suma facilidad, aunque con anterioridad nunca hayan tenido acceso al recurso.

En aquellos lugares en que pueda escasear la comida, algunas especies de aves se han especializado en su almacenaje, así pueden acceder al recurso llegada temporada adversa para su obtención, es el caso del carpintero hormiguero. Un supuesto especial es el que presentan los abejarucos parientes jóvenes, que pueden alimentar a pollos de nidadas posteriores, de esa manera compensan el desgaste que sufren sus progenitores en época de reproducción.

El comportamiento de las aves también está condicionado a los medios de defensa utilizados frente a sus predadores. Las aves que se agrupan para comer tienen más posibilidad de advertir la presencia de su depredador, en la medida que siempre habrá algún individuo en estado de alerta y mediante vocalizaciones informará a los demás miembros de la situación de peligro creada por el agresor, ganando tiempo para huir despavoridas de ese lugar.

Existen mucho ejemplos al respecto, citamos los más relevantes: el típico sonido “sip” que vocalizan muchas pájaros tras advertir la presencia de un halcón es prácticamente idéntico, aunque se trate de especies distintas, como así han demostrado los estudios realizados por investigadores expertos en comportamiento de las aves. Los experimentos realizados por Tinbergen sugieren que muchas gaviotas retiran la cáscara del huevo tras el nacimiento del pollo para disminuir las probabilidades de ser descubierta su nidada por algún depredador. El chotacabras simula tener el ala rota para atraer la atención del zorro y de esa manera alejarlo de su nido, estas maniobras de distracción son muy habituales en aves limícolas. Los estercoráridos están especializados en ataques “en picados” si algún depredador se acerca a sus nidos.

El comportamiento de las aves también es muy característico llegada la época de celo, es habitual las exhibiciones de machos para atraer a las hembras, incluso cuando más llamativas sean, mayor será las probabilidades de reproducción, ejemplos al respecto los tenemos en la bella cola que exhibe el pavo real; los cantos que emiten muchos individuos machos para atraer la atención de la hembra y a su vez acotar un determinado área territorial, los cortejos, bailes o paradas nupciales características en muchas especies de aves.

El medio también condiciona el comportamiento de las aves, por ejemplo los pingüinos emperador, que se apiñan en grandes grupos llevada la época de frío extremo de la Antártida, de esa manera ahorran energía evitando la pérdida de calor. En algunas ocasiones los ejemplares jóvenes, tras el abandono del nido pueden amoldarse a un modelo de aprendizaje que le será muy útil para subsistir en edad adulta, por ejemplo, es habitual en los pollos de gallina que tras familiarizarse con la madre la sigan e imiten su comportamiento de huida si advierten la presencia del enemigo. Incluso en algunas aves el aprendizaje para familiarizarse con el medio es más especializado y lo consiguen gracias al juego como es el caso de los halcones jóvenes, aunque el juego es un comportamiento más propio de animales mamíferos.

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