Reproducción de las aves, comportamiento y cortejeo, el huevo y nido. Aparatos reproductores

Reproducción de las aves

Las aves son unos animales vertebrados bastante complejos y como tales se reproducen sexualmente. Lo hacen a través de huevos, es decir, son ovíparas y además destacan por tener unos comportamientos y rituales alrededor de la reproducción bastante más complejos que los de otros vertebrados. En este post estudiamos las características más relevantes en la reproducción de las aves.

Las aves cuentan con sexos separados y la fecundación siempre es interna. A diferencia de otros animales, no disponen de órganos reproductores externos por lo que la fecundación tiene lugar a través del contacto entre las cloacas del macho y la hembra, con pocas excepciones en la reproducción de las aves.

Reproducción ovípara: el huevo

A pesar de que en la reproducción de las aves, el dato más relevante es el de ser animales ovíparos, presentan algunas diferencias respecto a otros vertebrados que también se reproducen mediante huevos. En este caso, su reproducción es parecida a los reptiles mientras que difiere bastante al caso de los peces o los anfibios. La principal diferencia es que las aves y los reptiles son amniotas, esto quiere decir que el embrión que se genera dentro del huevo desarrolla cuatro envolturas conocidas como corion, alantoides, amnios y saco vitelino. Estas envolturas permiten que el huevo se pueda desarrollar en medios secos como el terrestre o el aéreo. Las cáscaras de los huevos de las aves son duras y normalmente están formadas por carbonato cálcico. El color de los huevos puede variar según el hábitat en el que viva la especie, siempre intentando favorecer el camuflaje con el entorno.

Reproducción de las aves: el nido

Otra de las características única en la reproducción de las aves es que los huevos normalmente se incuban en nidos. Los nidos son estructuras especialmente fabricadas para que el huevo se desarrolle y su objetivo es alejarlo de posibles depredadores o de peligros en general. La complejidad de estos nidos también depende de la especie, ya que hay algunas que fabrican un nido bastante elaborado mientras que otras se conforman con un montículo o simplemente escarbando en el suelo. Aunque es algo bastante mayoritario, no todas las especies de aves crean nidos y algunas que viven enteramente en hábitats terrestres pueden carecer de ellos sin problemas.

Un comportamiento bastante excepcional que se encuentra en la reproducción de las aves es el parasitismo de puesta. Éste consiste en que un ave deja sus propios huevos en el nido de un ave de otra especie para que los cuide como si fueran suyos. Algunas especies lo hacen por obligación, ya que son incapaces de incubar sus propios huevos, mientras que otras lo hacen simplemente para incrementar su éxito reproductivo. Probablemente el ave más famosa que tiene este comportamiento es el cuco.

En cuanto al comportamiento de las aves a la hora de emparejarse, la gran mayoría de aves son monógamas sociales. No todas las parejas duran toda la vida, pero sí lo hacen, al menos, durante la temporada de cría o unos cuantos años. Eso no impide que algunos machos dominantes tengan relaciones sexuales con otras hembras emparejadas con machos menos dominantes. Otras formas de emparejamiento como la poligamia o la poliandria también se pueden dar pero son menos comunes.

En la reproducción de las aves es muy típico observar algunas formas de cortejo, especialmente realizadas por los machos. Algunas pueden ser manifestaciones simples como el canto, mientras que otras pueden llegar a ser bastante complejas que incluyen bailes, movimientos de las alas y golpes en el suelo. En estos casos suele ser la hembra la que elige al macho, que además de hacer el cortejo suele tener las plumas de colores vivos y brillantes.

Aparato reproductor femenino

Las hembras adultas poseen únicamente un ovario, aunque durante el desarrollo embrionario cuentan con dos. Esta pérdida se entiende evolutivamente por la necesidad de perder peso para poder volar. El ovario desemboca en el oviducto, que constituye todo el tracto genital femenino y que va a parar en la cloaca. Durante el tránsito del óvulo a través del oviducto se le van agregando diferentes sustancias independientemente de si ha sido fecundado o no. Estos compuestos actúan como nutrientes y finalmente una membrana y una cáscara para su protección.

Este oviducto se divide en cinco partes: infundíbulo, magno, istmo, útero y vagina.

– Infundíbulo

El infundíbulo es el lugar donde tiene lugar la fecundación y se reviste al ovocito de albúmina.

– Magno

En el magno se porta otra gran porción de albúmina.

– Istmo

En el istmo se rodea al huevo de unas membranas que lo separarán de la cáscara.

– Útero

En el útero se deposita la cáscara y pigmentos que le darán el color.

– Vagina

La vagina sirve simplemente como zona de paso y para acumular espermatozoides para futuras fecundaciones.

Aparato reproductor masculino

Los machos de las aves sí mantienen sus dos testículos durante su vida adulta. Sin embargo, no presentan ninguna otra glándula accesoria como sí pasa en otros animales. Sí tienen conducto deferente que lleva a los espermatozoides hasta la cloaca. Esta cloaca presenta en la cara interna una papila copulativa que canaliza la eyaculación que viene de los conductos deferentes.