Sentidos de las aves. Cómo sienten el mundo las aves

Sentidos de las aves
Sentidos de las aves

Las aves como la mayoría de los animales se valen de los sentidos para su supervivencia, sin embargo no todos los sentidos están igualmente desarrollados. Se tiene referencia que muchos de ellos han ido evolucionando de acuerdo a las demandas del entorno. En este artículos estudiamos los órganos de los sentidos de las aves.

Vista

Es bien conocido que las aves tienen una excelente vista, con ojos más desarrollados y grandes que los mamíferos, llegando en algunos casos a comprender hasta 1/3 del peso total de la cabeza del animal.

Las aves tienen más células receptoras de luz que un humano, lo que resulta en una gran agudeza visual, que le permite, entre otras cosas, girar y cambiar de dirección mientras vuela, esquivar depredadores o atrapar presas. La visión nocturna está muy desarrollada, tanto en las especies de hábitos nocturnos como aquellas que tienen la costumbre de migrar después del anochecer. Algo que también destaca en la mayoría de las aves es que tienen retinas altamente sensibles a los colores, lo que le permite, a algunos ejemplares como el colibrí, detectar la luz ultravioleta.

Entre las aves podemos encontrar diferentes tipos de visión dependiendo de la ubicación de los ojos. En el caso de las palomas, sus ojos se encuentran hacia los lados de la cabeza, lo que les permite tener un campo de visión de 320°,sin girar la cabeza, de esta manera pueden detectar cualquier peligro o acercamiento de otros de su especie. Por otro lado las aves de rapiña como el búho, tienen sus ojos ubicados al frente, lo que les otorga una visión binocular, que permite que ambos ojos puedan enfocarse en una sola cosa al mismo tiempo, esto resulta de suma importancia cuando se persigue a la presa. En definitiva los sentidos de las aves varían en función del individuo

Sentidos de las aves y el oído

Anatómicamente, el oído de un ave se encuentra ubicado detrás y debajo de los ojos, oculto bajo el plumaje. A pesar de esto, la audición resulta de suma importancia para su supervivencia, debido al papel que juega en la comunicación vocal, bien sea para poder emitir o detectar señales de alarma, propias de la especie o de algún depredador, así como para percibir los cantos de cortejo e identificar a sus crías o padres. Además de escuchar, una parte del oído les permite controlar el equilibrio cuando vuelan, saltan o nadan. En consecuencia, desde el punto de vista de los sentidos de las aves, es muy relevante.

Su aparato auditivo, es estructuralmente similar al humano, sin embargo las aves escuchan con mayor resolución y tienen un sentido de la audición mucho más sensible. Son capaces de reconocer una nota combinada con armonías, lo que les permite responder frente a una variedad de sonidos. Mientras que el humano escucha solo un sonido, un ave es capaz de escuchar hasta 10 notas separadas al mismo tiempo.

El aparato auditivo, órgano de los sentidos de las aves, en especies tipo carpinteros, es muy relevante pues se valen del oído y de distintos patrones de percusión para mantenerse en contacto con sus parejas mientras buscan el alimento.

Órganos de los sentidos de las aves: el olfato

Todos las aves respiran a través de orificios nasales o narinas ubicados en la base del pico. Aparte de respirar también pueden percibir los olores a través de ellos, incluso aquellas aves que presentan un bulbo olfatorio (parte del cerebro que procesa los olores) pequeño.

Durante mucho tiempo se tuvo poco conocimiento acerca del sentido del olfato de las aves, por lo que algunos autores pensaban que no era significativo como órgano de los sentidos de las aves de cara a su supervivencia. Sin embargo, estudios actuales demuestran que a través del olfato, las aves pueden orientarse geográficamente, reconocer a sus parientes, así como encontrar pareja y alimento.

Tal es el caso de los Procellariiformes, entre los cuales se incluyen los albatros y petreles, estas aves usan el olfato para encontrar alimento a km de distancia en el océano. El kakapo o loro nocturno es otro ejemplo de ave, que dado su estilo de vida, tiene un buen sentido del olfato, así como un fuerte olor a almizcle, que probablemente usen para advertir su presencia frente a otros kakapos. Los pájaros guía de la miel también destacan por dirigir a las personas hacia los panales de abejas melíferas, los cuales detectan gracias a su sensible sentido del olfato.

Gusto

En relación al sentido del gusto, las aves no parecen ser indiferentes a este, a pesar de que algunos autores consideran que es menos desarrollado que en los mamíferos.

Algo que ha llamado la atención sobre las aves, es que a pesar de tener pocas papilas gustativas en la lengua, se piensa que reciben suficiente información para identificar los distintos sabores. El sentido del gusto, les va a permitir evaluar la composición química del alimento, provocando reacciones de aceptación o rechazo, a manera de asegurar la ingestión de nutrientes, en lugar de sustancias toxicas o venenosas.

La reacción de las aves frente a los diferentes sabores (dulce, salado, amargo y ácido) difiere entre las especies y va a depender en muchos casos de las costumbres alimenticias de estas. Por ejemplo, aves como el colibrí, se sienten atraídas por el sabor dulce, lo que es de esperar si se considera que son aves que se alimentan principalmente del néctar de las flores, el cual es rico en azucares.

Por otro lado, hay estudios que han demostrado que la sensibilidad de las aves a determinados sabores, como por ejemplo el amargo, se debe a la presencia de ciertos genes. A pesar de esto, un ave seleccionara su alimento favorito no solo valiéndose de su sentido del gusto, sino que tomará en cuenta al mismo tiempo otros factores como son la textura, la temperatura y el color del mismo. Como se puede destacar se trata de un caso en cierta manera atípico desde el punto de vista de los sentidos de las aves.

Tacto en las aves

El tacto parece jugar un papel importante en cuanto a los sentidos de las aves.

Actualmente se sabe que las aves, al igual que las personas detectan calor, frío, presión y dolor, ya que presentan terminaciones nerviosas a nivel de la piel, a través de las cuales envían señales al cerebro sobre su entorno.

Además poseen plumas sensoriales (filo-plumas), alrededor de los ojos, fosas nasales, pico y boca, lo que les va a permitir sentir y sujetar las presas o el alimento.

Otra característica que refuerza la importancia del sentido del tacto en estos animales, es la concentración de células sensoriales en las plumas de las alas, lo que sugiere que probablemente el sentido del tacto, también juegue un papel importante durante el vuelo.

Otros sentidos de las aves

Otros sentidos de las aves, de alguna manera el sexto sentido, es poco conocido, tiene que ver con la capacidad de orientarse, usando el campo magnético de la tierra. Este sentido, común en otros organismos como bacterias, moluscos y artrópodos, al parecer resulta esencial sobre todo para las aves de costumbres migratorias, que tienen que viajar miles de kilómetros, muchas veces en territorios desconocidos.

Hay varias hipótesis que han intentado explicar cómo funciona este mecanismo en las aves. Una de ellas, está relacionada con la presencia de granos de magnetita en el pico de las aves. Otra, sugiere la existencia de detectores de magnetismo (diferentes a los granos de magnetita) a nivel de los ojos. Sin embargo no se descarta la posibilidad de que ambas hipótesis sean correctas, y que estos animales tengan dos sentidos de magnetismo, o incluso otros sentidos de las aves que aún no han sido descubiertos o elucidados.

Bibliografía

– Mike Unwin (2011)
– Tim Birkhead (2012)
– Kai Wang y Huabin Zhao (2015)
– Wiltschko, W. y Wiltschko, R. (2005)
– Gregory C. Nordmann y Col (2017)