Sistema esquelético de las aves, huesos (osteología)

Sistema esquelético de las aves
Biodidac/CC BY-SA 3.0
1. Cráneo, 2. Vértebras cervicales, 3. Fúrcula, 4. Coracoides, 5. Procesos uncinados de costillas, 6. Quilla, 7. Rótula, 8. Tarsometatarso, 9. Dedos pies, 10. Tibia, 11. Peroné, 12. Fémur, 13. Isquion, 14. Pubis, 15. Ilion, 16. Vértebras caudales, 17. Pigóstilo, 18. Sinsacro, 19. Escápula, 20. Vértebras lumbares, 21. Húmero, 22. Cúbito, 23. Radio, 24. Carpo, 25. Metacarpo, 26. Dedos alas, 27. Álula.

Las aves son una de las especies más fascinante que existe desde tiempos históricos hasta la actualidad, no solamente por sus vistosos plumajes, sino por la majestuosidad particular que posee cada ave al momento del vuelo, siendo esta su característica más importante, por esa razón es relevante conocer el sistema esquelético de las aves, es decir, su estructura ósea que les faculta volar y mantener una marcha bípeda.

¿Sabías que?

Particularmente los huesos de estos amigos emplumados, en su gran mayoría, poseen cavidades óseas neumatizadas, esto se debe a la amplia conexión de los sacos aéreos con los huesos, lo que tiene como objetivo aminorar su peso y hace más favorable el vuelo; otro aspecto importante del sistema esquelético de las aves es que posee más calcio que el de los mamíferos, por lo que es más resistente y más ligero.

Conformación del sistema esquelético de las aves

Cabeza

El cráneo de las aves presenta rasgos importantes, pues se trata de un grupo con cráneos especializados, la caja craneana es redonda ocupando completamente el cerebro, los huesos que lo conforman se presentan soldados, en sí, la cabeza tiene forma piramidal dado la presencia de su pico córneo. El cráneo es ligero y cinético, es decir, la mandíbula inferior posee movilidad, tienen un hueso vómer simple ubicado en un plano medio de la región rostral, debido a un complejo mecanismo donde el hueso cuadrado forma parte importante del aparato maxilopalatino, el cual faculta que se conecte con la caja encefálica, lo que permite el movimiento hacia arriba y hacia abajo, conectándose indirectamente con la mandíbula superior por los huesos pterigoideo y palatino, el movimiento de la mandíbula esta dado por un conjunto complejo de músculos que dirigen este mecanismo cinético haciendo que las aves hagan un cierre de su pico más rápido. La parte superior del pico esta conformada por los huesos premaxilar, maxilar y nasal, mientras que la parte inferior presenta cinco huesos que se unen formando la mandíbula.

Otro rasgo característico relacionado con el sistema esquelético de las aves son sus excepcionales ojos perfectamente desarrollados, los cuales se acoplan a las órbitas del cráneo, los huesos orbitales se encuentran separados por un septum interorbital y en el borde de este se encuentra ubicado el foramen óptico; en algunos grupos se pueden separar los huesos lagrimal y etmoidal, en otros puede que exista solo un hueso lagrimal y poseen un hueso nasal que se extiende caudalmente.

Variedad de cráneos en el sistema esquelético de las aves

Esquizognato: Es el cráneo de las aves donde el vómer es más pequeño y pegado completamente; los palatinos y los pterigoides se articulan con el parasfenoides y los maxilopalatinos no llegan a la línea del paladar.

Desmognato: El vómer es pequeño en estas aves, los maxilopalatinos alcanzan la línea media, los palatinos y los pterigoides se articulan con el paraesfenoides.

Egitognato: Se caracteriza por presentar el vómer mas ancho que alargado y los maxilopalatinos están separados.

¡Datos curiosos del sistema esquelético de las aves!

En la gran mayoría de las aves acuáticas (Anátidas) los huesos etmoides no están presentes, por ejemplo: patos, cisnes y gansos.

Columna Vertebral

Generalmente la columna vertebral de las aves, salvo el cuello, es rígida y se asocia a modo general con la siguiente formula: C14 T7 LS14 CD6; las vertebras cervicales son las que suelen variar más, entre 13 y 25 vertebras, dependiendo de la especie, un ejemplo son los cisnes que poseen un número de 23 vertebras cervicales.

La columna vertebral se divide en cuatro regiones bien definidas: cervical, dorsolumbar, sacra y coxígea. Las vértebras cervicales están articuladas en rótulas para facilitar el movimiento del cuello, las dorsolumbares presentan menos movilidad o están soldadas. Los huesos de la pelvis, así como las vértebras dorsolumbares y sacras están soldadas para otorgar más rigidez a la columna vertebral, de esa manera en el sistema esquelético de las aves se presenta en posición horizontal ante la marcha bípeda del ave.

En el sistema esquelético de las aves es de destacar que poseen en su cráneo un único cóndilo occipital, que articula perfectamente con el atlas y este a su vez se conecta con el axis o segunda vértebra cervical, la cual toma forma de S, en muchas especies es básicamente para proteger de forma elástica al encéfalo tras los movimientos producidos durante el salto o después del vuelo. Como en la mayoría de los vertebrados, las vértebras se articulan una con la otra a través de articulaciones sinoviales.

Ciertas vértebras torácicas están soldadas formando el hueso notorium. Los huesos notorium y sinsacro son los que le otorgan rigidez a la columna vertebral, la cual es necesaria para el vuelo. La porción caudal de la columna vertebral de las aves esta constituida por las cinco o seis primeras vértebras libres, permitiendo el movimiento de la cola, mientras que las cuatro a las seis ultimas se fusionan para formar una estructura llamada pigóstilo, este es de gran importancia en las aves voladoras porque ahí se insertan las plumas de la cola.

Costillas

Las costillas se ubican en igual número que las vértebras torácicas a cada lado del raquis, las 2 o 3 primeras no tocan el esternón, es decir, que son asternales, la otras llegan directamente al esternón y se las denomina esternarles. En el sistema esquelético de las aves las costillas centrales presentan apófisis, dando solidez a la caja torácica y permitiendo la comunicación con la parte lateral de la costilla siguiente.

Esternón

El esternón, mejor conocido en el sistema esquelético de las aves como el hueso del pecho, presenta en su cara ventral una cresta que lleva el nombre de quilla, pero no todas las aves poseen esta estructura. El esternón es la superficie para los músculos pectorales y supracoracoides, de gran importancia para la función de vuelo. Las aves no voladoras (Ratites) suelen carecer de quilla, no obstante, en algunos casos están provisto de una quilla no tan definida, es decir, la superficie del esternón es plana. El esternón posee agujeros neumatizados que lo comunican con los sacos aéreos clavicular, el extremo caudal de este hueso es de tipo cartilaginoso en aves jóvenes, aunque se osifica con la edad.

Estructura de las alas

Los huesos pectorales son aquellos que soportan el peso de las alas, estos huesos son:

Clavícula: en forma de V, posee el nombre de horquilla y se conecta con las articulaciones del hombro. Este hueso puede estar ausente en algunas especies.

Coracoides: hueso pectoral más robusto y que permite mantener el ala lejos del esternón durante el vuelo.

Escápula: este hueso en particular es largo y plano, se extiende paralelo a la columna vertebral.

Húmero: el húmero es el hueso más grande que conforma el ala, los músculos de mayor importancia del vuelo se insertan en él.

Radio y cúbito: son los huesos que conforman el antebrazo de las aves, ambos son curvos para protegerlos de la fuerza aplicada al momento del doblamiento del ala; poseen pequeñas proyecciones óseas donde se insertan las plumas secundarias del ala.

En el sistema esquelético de las aves el ala es soportada gracias a la modificación del esqueleto de las extremidades anteriores (brazo, antebrazo y mano).

Los huesos que conformar las alas en las aves no voladoras son más pequeños, por ejemplo, los diferentes pingüinos han modificado sus alas de forma tal que se asemejan a las aletas de mamíferos marinos, el avestruz, el ñandú y aves similares, por su parte, han transformado los miembros superiores en órganos casi completamente inútiles para el desplazamiento.

Miembro pelviano

La conformación del miembro pelviano esta dada por tres huesos llamados ilion, isquion y pubis, estos tres grandes huesos se fusionan para formar el hueso coxal, estos huesos son los encargados del movimiento terrestre y en el medio acuático para algunas aves.

En el sistema esquelético de las aves, el fémur es muy parecido al de los mamíferos, solo con la diferencia de una pequeña inclinación en su extremo distal, lo que produce un acercamiento de los miembros pelvianos al centro del cuerpo. La rótula igualmente está presente en el sistema esquelético de las aves, al igual que la tibia y el peroné.

La conformación ósea de los pies de las aves esta constituida por los huesos metatarsianos que al soldarse con los tarsianos constituyen el hueso tarsometatarsiano. Las aves tienen en sí 4 dedos en los pies constituidos por 2, 3, 4 y 5 falanges, la más distal constituye la base ósea de la uña o, en su caso, garra, la cual es una placa córnea; Aunque hay especies que son zigodáctilas, es decir, que poseen dos dedos hacia delante y los otros dos hacia atrás, en otras especies, como los patos, los dedos están unidos entre si por una membrana interdigital la cual les permite nadar y que a su vez le permite caminar sobre la vegetación acuática. Igualmente existen especies con un número inferior de dedos como es el caso del casuario o el avestruz.

Las aves no solo son maravillosas criaturas con la capacidad de vuelo, sino que a su vez poseen una amplia conformación anatomía que las hace aún mas excepcionales, siendo esta la característica conformacional que le brinda la capacidad para poder desempeñar el vuelo, sus habilidades natatorias y de caza.

Bibliografía sistema esquelético de las aves

S. Sisson; J.D. Grossman; R. Getty (1985); Dr. F. Gil Cano (2009).